[COCO TEEN BLOG]

lunes, 15 de febrero de 2016

¡Lo hemos conseguido!

Lunes, 15 Febrero 2016.


Hoy es el día en que los marcadores llegan a cero, y las cuentas atrás ya no tienen más donde contar.
Pero inevitablemente, ponemos unos números que sigan restando hacia un posible día en que, al fín, verte tu carita, te escuche llorar, y te cargue en mis brazos para no separarnos nunca, nunca más.

Han sido nueve meses difíciles, muy difíciles. Y han llegado a su fin, porque nada en esta vida dura para siempre... ( Y menos mal. )
Nadie dijo que sería fácil, pero
,
Ariadna,
eres todo lo que sin saberlo,
voy a querer de la vida.



Voy a darte la mejor versión de mi misma, y aunque haya momentos en los que decaiga y sienta que no puedo, recordaré porqué un día, decidí decir que sí a ser mamá, y es que tú me vas a dar el título más maravilloso que existe en esta vida. Regalar más vida. Verte crecer... que seas mi día a día, mis ojitos y todo de mí. Tú siempre estarás por delante de cualquier persona/cosa/situación. Gracias por llegar justo ahora. Nunca pensé que ocurriría así, pero también se que nunca podré arrepentirme de quererte y luchar por ti y por tu vida a contracorriente.

Quien piense que nos dejaron solas está equivocado, pues puede ausentarse de por vida la otra persona por la cual fue posible la tuya, pero así, nos arrojaron a los brazos de quien nos quiere de verdad y nunca jamás nos dejarán. Pues si han estado al lado de nosotras este tiempo, sé que ya no se irán. Y es que sin todos ellos nada hubiera sido posible.

Desde aquí, hoy, quiero agradecer profundamente todo el cariño recibido incluso por personas que no esperaba, a todo aquel que un día guardó unos minutos para escribirme un mensaje de ánimo y aliento, unas palabras de lucha y de paciencia.
Toda esa que he necesitado, gracias de verdad.
Por los días en que esos mensajes me recobraron de vida, por los detalles, por las tímidas sonrisas, por entender que necesitaba mi espacio, por cuidarnos. Estáis invitados a formar parte de nuestra vida. GRACIAS porque sin esas cositas, hoy no sé si hubiera llegado hasta aquí.

A los que no habéis estado ahí no os guardo rencor, os guardo pena. Pena por no ser ni personas, pena por largarse en estos momentos.
Por eso en nuestra vida sobráis, para siempre. No necesito nombraros nunca, porque ya esperé durante meses que apareciéseis. En vano. Así que ¡buen viaje en otro camino que ya no es el mío!

No tardes mucho más en venir a mis brazos pequeña luz,
no tardes en querer lanzarte al mundo,
porque tú ya eres una guerrera y una campeona,
y juntas,
vamos a poder con todo esto que llaman la vida.

Felices nueve meses princesa.
Te quiere profundamente, mamá.





miércoles, 19 de noviembre de 2014

A las mejores no personitas, mis peluditas.



En Septiembre de hace dos años se me fué una de las cositas que más he querido en mi vida, y probablemente querré, pero querré de menos, o querré diferente. Pude despedirme, de hecho lo hice cada día durante los últimos meses de su vida, aunque más que despedida, le rogaba que no me dejase. Aún no se había ido, y ya la echaba de menos...
Pasé el primer mes y medio de toda mi vida sin una presencia de ese tipo a mi lado, y no quiero ni recordarlo. Fué una de esas pérdidas que tocan la patata hasta un punto recóndito.

Desde casi que empecé andar, había estado a mi lado, y sabía que aún después de quince años junto a ella, aún me quedaba mucho amor que dar. Y necesitaba darlo, a aquella carita que viese que lo necesitaba tanto o más que yo. Y cuando te vi, no me lo pensé, sabía que eras tú, y gracias por hacerme saber que era yo. Hoy hace dos años que supe que podía seguir hacia adelante y combatir el duelo, dos años desde que vi tu carita y supe que me necesitabas. Hoy se cumplen los dos primeros años de tu vida, conmigo, y de mi vida, contigo.

Y no sé a quien quiero más, sé que quiero diferente, porque hasta mis diecisiete años había tenido una hermana más, y ahora tengo la necesidad de protección y cuidado, de relación de una madre y una hija entre enfados y caricias. Porque sé que sabes enfadarte conmigo cuando no nos hemos visto en muchas horas, o te has olido que alguien podía sustituirte. Y te has enfadado, y he tenido que subsanar tu enfado a base de mimos durante días. Una protección que llegó desde el primer momento en que te vi, te acurruqué en mi pecho y te di todo el calor que pude, o que supe. Cuando la lluvia apretaba y tú temblabas yo no dudé en meterte bajo mis mantas y dormirte en mi barriga, acariciándote y susurrándote que no tenías nada que temer, que ya todo había pasado, que ahora el miedo no iba a seguir junto a ti.

Yo no sé mucho de la vida, pero si puedo deciros que sin estos peluditos, yo no sería la persona que soy. Me ayudan en el día a día, cuando las personas que quizás más deberían estar conmigo tienen una vida muy ajetreada para cuidarme, o dedicarme tiempo, y sólo esperan a cambio un poco de cariño.


Ya no me pregunto como puedo querer más a mi perra que algunas personas, porque todas las respuestas me las da cada día que me levanto por su culpa, cada día que no me quedo en la cama porque necesito abrazarla. Gracias por no poder evitar que tu colita me diga cuánto me quieres, y me llenes toda de babas queriéndome.
Se que puedo ser la mami más pesada del mundo, pero tú eres la hijita más adorable. Por todo lo que me has dado, por aparecer en el momento justo, por seguir dándome más.

Y también puedo decir que no se vivir sin un perro, ni quiero.

Te adoro Noah.












jueves, 4 de septiembre de 2014

Dos años, ni una vida, son suficientes para olvidarte.

Hola mi niña preciosa.. 
Un día como hoy de hace justo dos años, llegaba a casa sobre las ocho de la tarde, con prisa tras visitar a Alberto, para estar junto a ti de nuevo y cuidarte, mi única preocupación de ese momento, estar a tu lado porque te notaba flaqueando desde hace varios meses más que nunca, y me pasaba las horas del día y las de la noche a tu lado, mimándote, como siempre, pero más que nunca, y pendiente de ti a cada segundo... Porque notaba que pronto te irías de mi lado y era lo que más miedo me daba, no soportaba la idea de perderte y lloraba sólo de pensar en que ocurriría pronto...
Recuerdo que te hablaba mucho, y te pedía, es más, te rogaba que por favor siguieras luchando que yo estaría ahí para ti incondicionalmente, hoy te doy las gracias por haber aguantado tanto, por seguir junto a mi. por haber estado en los peores días de mi vida sin separarte de mi vera...
Pero ese día, ese 4 de Septiembre de 2012, tu cuerpo no podía más... había llegado a su límite y me esperaste. Y te estoy eternamente agradecida,, porque si no me hubiese despedido de ti, no me lo hubiera perdonado nunca tras 15 años juntas, toda mi vida...

Llegué sobre las ocho y sé que estabas esperándome, lo dejé todo y me fui directa a verte, sin saludar a nadie más, me dijeron que no habías comido, porque sólo lo hacías si yo te lo daba en la mano, y con mucha paciencia y cariño... te cogí... te acurruqué.. y empecé a darte trocitos pequeños para que comieses algo porque estabas muy débil... pero no querías.. asi que me dediqué a seguir mimándote.. mirándote.. y pidiendote que te aferrases a la vida... aún sabiendo que era practicamente imposible, te decía por favor soporta, por favor no me dejes todavía... pero en medio de mis palabras y en mis brazos te desvaneciste... tu cabecita preciosa y pequeña se desplomó y te marchaste... en mis brazos.. no lo voy a olvidar nunca, tenía tu cuerpo sin vida sobre mis brazos y medio corazón mío, se fue contigo.
Te he hablado, te he gritado, te he escrito al menos una vez cada semana, y te he añorado tanto que no se describirlo. Te he sentido tanto, me has dolido tanto, que no se olvida, que no se va este sentimiento. Te he grabado en mi piel para siempre. Te he contado cada cosa que me ha pasado, buena y mala. Porque siempre, te lo dije, si alguna vez llegaba a la cima, serías tú quien me ha puesto ahí.
Hoy cuento dos años justos sin tí. Sin ti por las noches, sin ti al despertar, sin ti, al llegar a casa. Sin ti al pasear, sin ti al sentirme destrozada por la vida, sin ti acurrucandote en mi barriga cuando me veías triste. Y es que no te ibas de mi lado si notabas que algo no iba bien. Nunca me fallaste. Y lo sé mi vida, se que fuiste muy feliz a mi lado, y yo no voy a olvidar los quince años que me has dado.
Cuando sin quererlo los números llegan a recobrar vida y generar sentimientos. Y el cuatro siempre te pertenecerá a ti, por desgracia. Aún no he conseguido dejar de empapar hojas al escribirte... y se que lo sabes, siempre serás lo mejor que tengo.
Te quiero como siempre y te echo de menos como nunca. Algún día volveremos a vernos y ya solo habrá alegría ya no habrá sufrimiento. Espero que estés orgullosa de mi por el paso que he dado al iniciar esta nueva etapa, algo me dice que puedo salvarme... y por supuesto te lo contaré. Porque cada noche miro al cielo y me pregunto por qué... Pero cada noche tú también estás ahi para desearme dulces sueños, y sigues siendo la estrella que más brilla del universo. En casa siguen diciendo tu nombre por error, la más pequeña, que te adoraba, sigue preguntando por ti, porque aún no entiende porque te fuiste con tu mamá y nos dejaste, como yo le intenté explicar entre muchas lágrimas, ella, tan pequeñita, también sintió lo que es el dolor de una pérdida. Por aquí nadie te olvida. Y menos yo.
Sólo puedo darte las gracias por haber querido que fuese yo quien estuviese hasta el último segundo de tu vida... me hiciste sentir siempre especial, y alguien para el mundo. Gracias.
Y mil palabras no van hacerte volver, lo sé, lo he intentado, tampoco un millón de lágrimas, lo sé, las he llorado.
SSLMQT

domingo, 29 de junio de 2014

Y.. ¿Por qué no?

Normalmente cuando empezamos a conocer a alguien, cuando entramos en un tipo de relación afectiva, amorosa o amigable, nos contamos las cosas buenas, nos reímos y hasta disfrutamos. Conversamos acerca de las cosas más absurdas, como el tiempo, porque no vamos a empezar saludando a alguien y mostrándole nuestros monstruos, nuestros defectos y preocupaciones, nuestras cicatrices más profundas... claro.. eso pensamos. 
Pero, por un momento, hoy he pensado ¿Y por qué no?
Hoy pienso que, tal vez, sería más apropiado hacerle saber a la otra persona todo lo inquieto e inestable que convive contigo, todo lo gris, y los tonos menos apetecibles que caracterizan tu esencia. Y si se queda, si permanece y soporta, si comprende y empatiza, cuando vemos que se merece lo mejor de nosotros mismos empezar por dosis pequeñas a entregarlo, como los besos, como la dulzura, como las carcajadas que parecen no tener fin, empezar a contar las anécdotas más graciosas jamás contadas, las locuras más cuerdas que pudiste crear y hacer real, y ya si eso, las mejores cosas que la vida te dio.
Pero, puede ser, que huyesen al primer problema, al primer monstruo que asomase la cabecita por tus palabras o por tus ojos para saludar a quien tienes ante ti y que pretende conocerte.
Y es que eso es lo que ocurre, entregamos lo bueno, disfrutamos haciéndolo, dando lo mejor que tenemos, lo mejor que sabemos hacerlo.. y cuando empiezan a conocer todo lo que no es tan gustoso, lo que no apetece tantos días ver, entonces desaparecen. 
Se ausentan. ¡Se largan!
Pero eso sí, se han llevado todo lo bueno que quisimos darles. Nos han roto una vez más por dentro mientras se llevan lo más bonito de nosotros mismos, y tú, ahí te quedas, con otro descosido más que enmendar, y con otro desastre más, del que la próxima persona, posiblemente, también huya. 
Por entregar nuestro mejor yo y no dejar que sepan realmente quienes somos.
Por empezar dando lo mejor, y quedándonos, una vez más, para nosotros mismos, los monstruos. 
Y así nos va.


jueves, 12 de junio de 2014

Ojalá alguien que me diga que todo va a ir bien, y creerle.

No puedo soportar verle en ese estatus que no merece, que le mantiene con la mirada triste y perdida cada día... no puede mi corazón mantener la angustia de saber que la mejor persona que la vida me ha dado, vive en mi mundo, y no tiene grandes razones para sonreír. 
Es difícil aceptar que tocan cosas impuestas por situaciones, degenerando en consecuencias que por ningún lado suenan a provechosas.
Cuesta defenderse en el pensamiento de esperanza y prosperidad, que si la vida tiene cosas buenas que me las de ya , que aún faltan dos meses para su cumpleaños, pero que yo, 
le adelanto el regalo.
No necesito grandes cosas para seguir de pie, pero pido a gritos ese brillo que se refleja en mis ojos por verle con una luz esperanzadora. Con ganas de ver el amanecer un día más, que se difuminó con el paso del tiempo, con los daños que trae la edad...

Porque no pido suerte, ni siquiera sorpresas agradables para mi. Pido una vida digna para él y una sonrisa en su cara, más unos silbidos por la mañana tarareando sus canciones favoritas mientras me da los buenos días..

Para mi, su motivo de enfado contra el mundo no reside en tu forma de pensar, o si, ni en tus andares y costumbres, sino en encontrar su trocito de verdad ante tanta mediocridad. Y es que mata la posibilidad de ver tristeza en su cuerpo, me tumba vivírlo en mi rutina.
Te quiero por encima de cualquier cosa de este mundo, por encima de mis sueños y objetivos. Te quiero con mi vida, y con mi alma. Y hasta en mis enojos, en mis malas rachas, siempre quiero que seas , cuando no quiero ver a nadie, la excepción.

sábado, 7 de junio de 2014

Mientras esté aquí no dejarás de oír mi voz...

Hola preciosa mía, ¿Sabes qué?
Me ha ocurrido una cosa muy bonita, he estado en un concurso de microrrelatos, 
¿pero sabes algo más?
¡Estuve como finalista! Si, si, como te cuento... se que ahora mismo estás sonriendo como yo mientras te cuento esto, la gente que allí había me escuchaban , ¡a mi!, mientras leía lo que YO había escrito con el corazón en los dedos... y cuando terminé ese mal rato que supuso leer delante de tantas personas, ¡¡aplaudieron!!
¡Me aplaudían a mi,y a mi escrito!
Fue maravilloso, y yo pensaba en ti, y deseaba llegar a casa súper contenta y que estuvieses aquí esperándome para contártelo... pero un día más, no estabas pequeña... a mi ahora se me inundan los ojos de tu recuerdo, y de tu ausencia, pero estoy cumpliendo mi palabra de contarte todo lo que consigo, porque como bien te dije hace tiempo, cuando consigo algo, cuando llego a una determinada cima, eres tú quien me ha puesto ahí.
Y antes de salir para el concurso te hablé, quizás estabas distraída en ese momento, te decía que estaba muy muy nerviosa, y ahora que lo pienso, hubieses sido la mejor tila... y el mejor abrazo que tanto echo de menos de ti... también te decía que te lo contaría todo al terminar. 
Aún me cuesta tanto hablar contigo, y se que me estás viendo ahora mismo y te enfadarías de la manera que sólo tú sabes conmigo... pero te adoro mi niña preciosa.
                         
  Lo de no olvidarte nunca iba en serio.

Bueno pues lo que te iba diciendo y siempre me desvío, ya me conoces... Estábamos como flanes las tres finalistas de pie, espectantes al fallo del jurado, y de repente, Antonio, descalificó a la tercera finalista, y me quedé YO con la ganadora al lado, sin saberlo claro, cuando quedé segunda, no me enfadé, ni siquiera me entristecí, la verdad, la ganadora se lo merecía y solo pude alegrarme por ella, respiré profundo, sonreí lo mejor que pude y pensé “ya ha pasado...”
He recibido mucho apoyo de la gente que me quiere y les gusto como me comunico a través de las letras, ¿Has visto que cosa más genial y bonita? Eso me llena de muchísima felicidad... Son fundamentales, y dan ánimos cuando más se necesita y además me dicen unas palabras tan bonitas... Algunas veces parezco pesada dando tanto las gracias, pero les estoy muy agradecida. 
Ahora estoy bastante estresada, he hecho muchos exámenes en poco tiempo y me he esforzado mucho, pero aún no he terminado me quedan unos cuantos de días bastante difíciles y cargados de mucho nervio, ya sabes que los llevo fatal... pero mírame pequeña, estoy donde siempre quise estar, ¿me ves? ¡Lo hemos conseguido juntas! He podido volver a estudiar después de todo lo que pasé en su día, y he cumplido un objetivo fundamental que es volver a ellos... ahora nada me puede parar, he vencido miedos y he luchado contra mi misma, sigo en ello, y se que tú seguirás guiándome. Espero que desde donde me estés mirando, estés sintiendo este pulso del corazón al mismo pálpito que el mío. Gracias por seguir en mi, eres fundamental. Y juntas seguiremos recorriendo el camino del que nunca debiste partir... y yo que sigo aquí, lo haré por ti y por mi.

  ¡¡¡¡Te adoro!!!!

lunes, 10 de marzo de 2014

Hablemos de sueños que se cumplen..

Hoy quiero contarte la extraña, asombrosa e inesperada felicidad que corre y brinca por mi cuerpo.
A sus anchas.
Y yo, no pienso detenerle.
Es esa sensación de posibilidad, la ilusión por cumplir un sueño, uno, realmente deseado por el paso del tiempo.
Y yo, que soy una persona de la que crece mucha o poca esperanza. Es para mi. La probabilidad/posibilidad de cumplir un sueño lo que hace que exista la esperanza hoy día.
Aunque no llegase a realizarse nunca... el haber convivido durante semanas, meses, incluso años o quizás una vida entera, puestos a imaginar, con la tremenda ilusión de realizar nuestros sueños, ya habría valido la espera y la pena.
Porque somos distintos cuando creamos fuerza, cuando hacemos ilusión. Cuando a través de nuestros ojos, puede verse. Y hasta el invidente llega a empaparse de ésto.
Sabe mirarlo.
Sentirlo.
Como tú lo sientes, o como tus ojos lo desprenden con ese brillo tan único e inconfundible, como esas cosas que por más que nos empeñemos, a veces. No pueden disimularse...
Quiero hablarte de lo que supone convertir en realidad, aquello que siempre estuvo en mi cabeza como un sueño, alcanzable, por supuesto. Y que yo, y sólo yo, cree para mi. Y si lo he creado, es que podía hacerlo. Y no sabía cuando, ni como. Pero podía. Se puede. Si se puede imaginar, se puede hacer.
Hoy es 10 de Marzo y la persona que me dio la vida, acaba de regalarme un poco más de ésta. Como si fuese poco.
(Desde aquí, mamá, gracias una vez más.)
Me ha entregado un pasaporte a canjear por un sueño. Por uno de los mejores días de mi vida, si no ocurriese una catástrofe. Me ha observado durante años las ganas, la fuerza del corazón, el ansia de cumplir... Y simplemente, hoy, espero 193 días para que mis ojos tengan un brillo especial. Y único. Y desde luego, que desconozco. Porque cada sueño es un mundo.
Yo tengo la suerte de poder cumplir uno, y el brillo, de ese sueño, aún no lo conozco. Pero te lo contaré si lo vivo. O tal vez no lo haga yo...
Quizás y sólo quizás, se adelante mi felicidad, mi sed de seguir viva, y de sentirme así. Quien una vez más, por medio de mis manos, lancen frases en un papel en blanco que te hagan disfrutar y sentir, que algo extraordinario me ha ocurrido. Y porqué no, hasta alegrarte.
Que por mi cerebro han transcurrido pensamientos nuevos no vividos y de los que podré hablar. De los que podré cuestionar, ocultar, plasmar, revivir... Podré , incluso, compartirlo contigo, querido blog.
Y pienso en esos pajaritos recién nacidos, que para ellos todo es nuevo, que van a vivir todas sus emociones y sentimientos por primera vez uno a uno...
O ese dulce de chocolate a probar. Que luego no sabe amargo...
Quizás un vino, que debimos haber saboreado mejor, o tal vez, degustado antes. Nos deja buen sabor de boca. Nos incita a repetir...
Esa palabra, que descubrimos un día cualquiera, de un desconocido, o poco conocido, pero que se hizo indispensable, favorita. Permanecerá cerca nuestra, nosotros nos encargaremos de hacer que encaje e inmiscuirla en la frase más absurda...
El tesoro en forma de abrazo recibido, o dado, en el momento más oportuno del mundo mundial...
Y es que un sueño cumplido, son 20 años más de vida.
O los que nuestro cerebro quiera regalarnos, pudiéndolo revivir cada día que amanece...
Y que todo esto, nos ha producido escalofríos, inquietudes que desconocíamos, pero que nos dan vida. Porque vida, es eso que debemos crear a partir de lo que ahora tenemos.
193 Días. Llenos de espera. Y la satisfacción de saber que, POR FIN, me encuentro en el camino hacia ti.
Sólo toca esperar. Y después, disfrutar.

Si crees en ello, lánzate. Lo que sea, pero vive. Vive la espera del camino hasta tus sueños. Vive cada pequeño paso que te lleve hasta él. Vive, porque será lo más bonito que podrás disfrutar al mirar atrás. Todas las cosas que has vivido. Tuyas.