En
Septiembre de hace dos años se me fué una de las cositas que más
he querido en mi vida, y probablemente querré, pero querré de
menos, o querré diferente. Pude despedirme, de hecho lo hice cada
día durante los últimos meses de su vida, aunque más que
despedida, le rogaba que no me dejase. Aún no se había ido, y ya la
echaba de menos...
Pasé
el primer mes y medio de toda mi vida sin una presencia de ese tipo a
mi lado, y no quiero ni recordarlo. Fué una de esas pérdidas que
tocan la patata hasta un punto recóndito.
Desde
casi que empecé andar, había estado a mi lado, y sabía que aún
después de quince años junto a ella, aún me quedaba mucho amor que
dar. Y necesitaba darlo, a aquella carita que viese que lo necesitaba
tanto o más que yo. Y cuando te vi, no me lo pensé, sabía que eras
tú, y gracias por hacerme saber que era yo. Hoy
hace dos años que supe que podía seguir hacia adelante y combatir
el duelo, dos años desde que vi tu carita y supe que me necesitabas.
Hoy se cumplen los dos primeros años de tu vida, conmigo, y de mi
vida, contigo.
Y
no sé a quien quiero más, sé que quiero diferente, porque hasta
mis diecisiete años había tenido una hermana más, y ahora tengo la
necesidad de protección y cuidado, de relación de una madre y una
hija entre enfados y caricias. Porque sé que sabes enfadarte conmigo
cuando no nos hemos visto en muchas horas, o te has olido que alguien
podía sustituirte. Y te has enfadado, y he tenido que subsanar tu
enfado a base de mimos durante días. Una protección que llegó
desde el primer momento en que te vi, te acurruqué en mi pecho y te
di todo el calor que pude, o que supe. Cuando la lluvia apretaba y
tú temblabas yo no dudé en meterte bajo mis mantas y dormirte en mi
barriga, acariciándote y susurrándote que no tenías nada que
temer, que ya todo había pasado, que ahora el miedo no iba a seguir
junto a ti.
Yo
no sé mucho de la vida, pero si puedo deciros que sin estos
peluditos, yo no sería la persona que soy. Me ayudan en el día a
día, cuando las personas que quizás más deberían estar conmigo
tienen una vida muy ajetreada para cuidarme, o dedicarme tiempo, y
sólo esperan a cambio un poco de cariño.
Ya
no me pregunto como puedo querer más a mi perra que algunas
personas, porque todas las respuestas me las da cada día que me
levanto por su culpa, cada día que no me quedo en la cama porque
necesito abrazarla. Gracias por no poder evitar que tu colita me diga
cuánto me quieres, y me llenes toda de babas queriéndome.
Se
que puedo ser la mami más pesada del mundo, pero tú eres la hijita
más adorable. Por todo lo que me has dado, por aparecer en el
momento justo, por seguir dándome más.
Y
también puedo decir que no se vivir sin un perro, ni quiero.
Te
adoro Noah.
.jpg)

.jpg)
.jpg)


