Hoy
es el día en que los marcadores llegan a cero, y las cuentas atrás
ya no tienen más donde contar.
Pero
inevitablemente, ponemos unos números que sigan restando hacia un
posible día en que, al fín, verte tu carita, te escuche llorar, y
te cargue en mis brazos para no separarnos nunca, nunca más.
Han
sido nueve meses difíciles, muy difíciles. Y han llegado a su fin,
porque nada en esta vida dura para siempre... ( Y menos mal. )
Nadie
dijo que sería fácil, pero
tú,
Ariadna,
eres todo lo que sin
saberlo,
voy a querer de la vida.
Voy
a darte la mejor versión de mi misma, y aunque haya momentos en los
que decaiga y sienta que no puedo, recordaré porqué un día, decidí
decir que sí a ser mamá, y es que tú me vas a dar el título más
maravilloso que existe en esta vida. Regalar más vida. Verte
crecer... que seas mi día a día, mis ojitos y todo de mí. Tú
siempre estarás por delante de cualquier persona/cosa/situación.
Gracias por llegar justo ahora. Nunca pensé que ocurriría así,
pero también se que nunca podré arrepentirme de quererte y luchar
por ti y por tu vida a contracorriente.
Quien
piense que nos dejaron solas está equivocado, pues puede ausentarse
de por vida la otra persona por la cual fue posible la tuya, pero
así, nos arrojaron a los brazos de quien nos quiere de verdad y
nunca jamás nos dejarán. Pues si han estado al lado de nosotras
este tiempo, sé que ya no se irán. Y es que sin todos ellos nada
hubiera sido posible.
Desde
aquí, hoy, quiero agradecer profundamente todo el cariño recibido
incluso por personas que no esperaba, a todo aquel que un día guardó
unos minutos para escribirme un mensaje de ánimo y aliento, unas
palabras de lucha y de paciencia.
Toda
esa que he necesitado, gracias de verdad.
Por
los días en que esos mensajes me recobraron de vida, por los
detalles, por las tímidas sonrisas, por entender que necesitaba mi
espacio, por cuidarnos. Estáis invitados a formar parte de nuestra
vida. GRACIAS porque sin esas cositas, hoy no sé si hubiera llegado
hasta aquí.
A
los que no habéis estado ahí no os guardo rencor, os guardo pena.
Pena por no ser ni personas, pena por largarse en estos momentos.
Por
eso en nuestra vida sobráis, para siempre. No necesito nombraros
nunca, porque ya esperé durante meses que apareciéseis. En vano.
Así que ¡buen viaje en otro camino que ya no es el mío!
No
tardes mucho más en venir a mis brazos pequeña luz,
no tardes en
querer lanzarte al mundo,
porque tú ya eres una guerrera y una
campeona,
y juntas,
vamos a poder con todo esto que llaman la vida.
Felices
nueve meses princesa.
Te
quiere profundamente, mamá.
♥
