Hola mi niña preciosa..
Un día como hoy de hace justo dos años, llegaba a casa sobre las ocho de la tarde, con prisa tras visitar a Alberto, para estar junto a ti de nuevo y cuidarte, mi única preocupación de ese momento, estar a tu lado porque te notaba flaqueando desde hace varios meses más que nunca, y me pasaba las horas del día y las de la noche a tu lado, mimándote, como siempre, pero más que nunca, y pendiente de ti a cada segundo... Porque notaba que pronto te irías de mi lado y era lo que más miedo me daba, no soportaba la idea de perderte y lloraba sólo de pensar en que ocurriría pronto...
Recuerdo que te hablaba mucho, y te pedía, es más, te rogaba que por favor siguieras luchando que yo estaría ahí para ti incondicionalmente, hoy te doy las gracias por haber aguantado tanto, por seguir junto a mi. por haber estado en los peores días de mi vida sin separarte de mi vera...
Pero ese día, ese 4 de Septiembre de 2012, tu cuerpo no podía más... había llegado a su límite y me esperaste. Y te estoy eternamente agradecida,, porque si no me hubiese despedido de ti, no me lo hubiera perdonado nunca tras 15 años juntas, toda mi vida...
Llegué sobre las ocho y sé que estabas esperándome, lo dejé todo y me fui directa a verte, sin saludar a nadie más, me dijeron que no habías comido, porque sólo lo hacías si yo te lo daba en la mano, y con mucha paciencia y cariño... te cogí... te acurruqué.. y empecé a darte trocitos pequeños para que comieses algo porque estabas muy débil... pero no querías.. asi que me dediqué a seguir mimándote.. mirándote.. y pidiendote que te aferrases a la vida... aún sabiendo que era practicamente imposible, te decía por favor soporta, por favor no me dejes todavía... pero en medio de mis palabras y en mis brazos te desvaneciste... tu cabecita preciosa y pequeña se desplomó y te marchaste... en mis brazos.. no lo voy a olvidar nunca, tenía tu cuerpo sin vida sobre mis brazos y medio corazón mío, se fue contigo.
Un día como hoy de hace justo dos años, llegaba a casa sobre las ocho de la tarde, con prisa tras visitar a Alberto, para estar junto a ti de nuevo y cuidarte, mi única preocupación de ese momento, estar a tu lado porque te notaba flaqueando desde hace varios meses más que nunca, y me pasaba las horas del día y las de la noche a tu lado, mimándote, como siempre, pero más que nunca, y pendiente de ti a cada segundo... Porque notaba que pronto te irías de mi lado y era lo que más miedo me daba, no soportaba la idea de perderte y lloraba sólo de pensar en que ocurriría pronto...
Recuerdo que te hablaba mucho, y te pedía, es más, te rogaba que por favor siguieras luchando que yo estaría ahí para ti incondicionalmente, hoy te doy las gracias por haber aguantado tanto, por seguir junto a mi. por haber estado en los peores días de mi vida sin separarte de mi vera...
Pero ese día, ese 4 de Septiembre de 2012, tu cuerpo no podía más... había llegado a su límite y me esperaste. Y te estoy eternamente agradecida,, porque si no me hubiese despedido de ti, no me lo hubiera perdonado nunca tras 15 años juntas, toda mi vida...
Llegué sobre las ocho y sé que estabas esperándome, lo dejé todo y me fui directa a verte, sin saludar a nadie más, me dijeron que no habías comido, porque sólo lo hacías si yo te lo daba en la mano, y con mucha paciencia y cariño... te cogí... te acurruqué.. y empecé a darte trocitos pequeños para que comieses algo porque estabas muy débil... pero no querías.. asi que me dediqué a seguir mimándote.. mirándote.. y pidiendote que te aferrases a la vida... aún sabiendo que era practicamente imposible, te decía por favor soporta, por favor no me dejes todavía... pero en medio de mis palabras y en mis brazos te desvaneciste... tu cabecita preciosa y pequeña se desplomó y te marchaste... en mis brazos.. no lo voy a olvidar nunca, tenía tu cuerpo sin vida sobre mis brazos y medio corazón mío, se fue contigo.
Te he hablado, te he gritado, te he escrito al menos una vez cada semana, y te he añorado tanto que no se describirlo. Te he sentido tanto, me has dolido tanto, que no se olvida, que no se va este sentimiento. Te he grabado en mi piel para siempre. Te he contado cada cosa que me ha pasado, buena y mala. Porque siempre, te lo dije, si alguna vez llegaba a la cima, serías tú quien me ha puesto ahí.
Hoy cuento dos años justos sin tí. Sin ti por las noches, sin ti al despertar, sin ti, al llegar a casa. Sin ti al pasear, sin ti al sentirme destrozada por la vida, sin ti acurrucandote en mi barriga cuando me veías triste. Y es que no te ibas de mi lado si notabas que algo no iba bien. Nunca me fallaste. Y lo sé mi vida, se que fuiste muy feliz a mi lado, y yo no voy a olvidar los quince años que me has dado.
Hoy cuento dos años justos sin tí. Sin ti por las noches, sin ti al despertar, sin ti, al llegar a casa. Sin ti al pasear, sin ti al sentirme destrozada por la vida, sin ti acurrucandote en mi barriga cuando me veías triste. Y es que no te ibas de mi lado si notabas que algo no iba bien. Nunca me fallaste. Y lo sé mi vida, se que fuiste muy feliz a mi lado, y yo no voy a olvidar los quince años que me has dado.
Cuando sin quererlo los números llegan a recobrar vida y generar sentimientos. Y el cuatro siempre te pertenecerá a ti, por desgracia. Aún no he conseguido dejar de empapar hojas al escribirte... y se que lo sabes, siempre serás lo mejor que tengo.
Te quiero como siempre y te echo de menos como nunca. Algún día volveremos a vernos y ya solo habrá alegría ya no habrá sufrimiento. Espero que estés orgullosa de mi por el paso que he dado al iniciar esta nueva etapa, algo me dice que puedo salvarme... y por supuesto te lo contaré. Porque cada noche miro al cielo y me pregunto por qué... Pero cada noche tú también estás ahi para desearme dulces sueños, y sigues siendo la estrella que más brilla del universo. En casa siguen diciendo tu nombre por error, la más pequeña, que te adoraba, sigue preguntando por ti, porque aún no entiende porque te fuiste con tu mamá y nos dejaste, como yo le intenté explicar entre muchas lágrimas, ella, tan pequeñita, también sintió lo que es el dolor de una pérdida. Por aquí nadie te olvida. Y menos yo.
Te quiero como siempre y te echo de menos como nunca. Algún día volveremos a vernos y ya solo habrá alegría ya no habrá sufrimiento. Espero que estés orgullosa de mi por el paso que he dado al iniciar esta nueva etapa, algo me dice que puedo salvarme... y por supuesto te lo contaré. Porque cada noche miro al cielo y me pregunto por qué... Pero cada noche tú también estás ahi para desearme dulces sueños, y sigues siendo la estrella que más brilla del universo. En casa siguen diciendo tu nombre por error, la más pequeña, que te adoraba, sigue preguntando por ti, porque aún no entiende porque te fuiste con tu mamá y nos dejaste, como yo le intenté explicar entre muchas lágrimas, ella, tan pequeñita, también sintió lo que es el dolor de una pérdida. Por aquí nadie te olvida. Y menos yo.
Sólo puedo darte las gracias por haber querido que fuese yo quien estuviese hasta el último segundo de tu vida... me hiciste sentir siempre especial, y alguien para el mundo. Gracias.
Y mil palabras no van hacerte volver, lo sé, lo he intentado, tampoco un millón de lágrimas, lo sé, las he llorado.
SSLMQT