Es ésta una de esas entradas que postergas en el tiempo.. pero que sabes que vas a escribirla.
Tarde o temprano.
Porque conocer a este tipo de persona, merece la pena, y por ello. Gracias vida.
Pensaba dejar unos meses para publicarlo. Pero ahora me pregunto, ¿para qué? ¿Y si ocurriese algo y nunca se llegase a publicar? Se que quiero que le llegue mi mensaje, para que se sienta aún más orgulloso de ser como es, de ser quien es.
Y es por ello, y solo por ello por lo que elijo este día, también por el interés que me ha demostrado tener en leer mis escritos, cosa que admiro y valoro muchísimo. Que alguien se interese en lo que haces, en lo que te gusta hacer, a mi eso me hace sentirme bien...
Aquí te dejo, a ti, un escrito del 18 de Diciembre. Porque se que vas a leerlo, y porque quiero que lo leas.
Quien sabe si a lo largo de este año que entra escribo otro más que complemente el primero, o veinte más. Me gusta escribir sobre aquello que me llena, me gusta escribir sobre personas como tú.
Al
llegar el primer día, no sabía que pasaba.
Me
encontraba desorientada.. pero observé algo que captó mi atención.
Pude
notar como todo el mundo le admiraba.
¿Por
qué?
Aparentemente
era una persona normal. Ni siquiera sé que fue lo que hizo que algo
en mi se accionase, solo sabía que desde ese momento, iba a estar
observando algo, que tal vez, desconocía y me sorprendería como
pocas cosas son capaces...
Notaba
a la gente agradecida y no sabía el porqué, siempre mostraba una
sencilla y deslumbrante sonrisa que conseguía llenar todo un aula..
contagiaba y salpicaba a los que cada día entraban allí para
aprender algo nuevo.
Hoy
se de lo que os hablo, porque he podido comprobar como en su simpleza
reside una complejidad inalcanzable.
Es
una persona que siempre nos ha apoyado, que nos ha animado cada día
hasta la saciedad a no abandonar el barco en el que habíamos
embarcado, incluso cuando las fuerzas flaqueaban, sobretodo ahí.
Sólo
por haber podido compartir algunas conversaciones con él, y conocer
su forma tan peculiar de dar las clases, aunque este barco no llegase
a su destino y mis objetivos no se cumpliesen, habría merecido la
pena.
Por
tener tanta paciencia cuando la desesperación nos hacía una visita
al no salirnos las cosas como estaban previstas.
Siempre
supo como tranquilizarnos en los momentos más difíciles. Y es que
al final de su brazo siempre encontré una mano que podía ayudarme,
y nunca jamás, nos rechazó un favor...
¿Sabéis?
Las personas de verdad se notan. Y en él brillan unos ojos llenos de
bondad y alegría.
Ojalá
me encontrase por la vida, que aún me queda por andar, alguna que
otra persona que se le parezca, pues sería un grato regalo.
Es
ese tipo de persona, que también profesor, pero sobretodo persona
que esperas conocer un día cualquiera en cualquier tropiezo, o en
cualquier no-casualidad.
Hay
personas que hieren, y personas que curan.
Gracias
por querer que seamos mejores personas cada día, por mostrarnos la
nobleza y la bondad en persona. Gracias por tu ayuda desinteresada...
haces que te admire como profesor, pero créeme si te digo que más
como persona.
Aún
recuerdo aquel 10 de Diciembre, Martes, cuando salí de aquel
desastroso examen de inglés en el que me pudieron los nervios y se
hicieron conmigo y solo con mirarme la cara sabías que me pasaba.
Gracias
por tu comprensión.
Has
sido un apoyo fundamental todo este año.
Gracias
por todo a ti, mi profesor, Antonio.
Venía
a por la eso y me llevé un amigo.
Hay profesores qué sin duda marcan nuestra vida y no podremos olvidarlos nunca... aprovecha de esos buenos momentos, porque es dificil a dia de hoy, profesores que den una buena enseñanza, y que pueds aparte, poder confiar en ellos, luego, se extraña muchísimo!
ResponderEliminarAtte: Naniz.