[COCO TEEN BLOG]

domingo, 29 de junio de 2014

Y.. ¿Por qué no?

Normalmente cuando empezamos a conocer a alguien, cuando entramos en un tipo de relación afectiva, amorosa o amigable, nos contamos las cosas buenas, nos reímos y hasta disfrutamos. Conversamos acerca de las cosas más absurdas, como el tiempo, porque no vamos a empezar saludando a alguien y mostrándole nuestros monstruos, nuestros defectos y preocupaciones, nuestras cicatrices más profundas... claro.. eso pensamos. 
Pero, por un momento, hoy he pensado ¿Y por qué no?
Hoy pienso que, tal vez, sería más apropiado hacerle saber a la otra persona todo lo inquieto e inestable que convive contigo, todo lo gris, y los tonos menos apetecibles que caracterizan tu esencia. Y si se queda, si permanece y soporta, si comprende y empatiza, cuando vemos que se merece lo mejor de nosotros mismos empezar por dosis pequeñas a entregarlo, como los besos, como la dulzura, como las carcajadas que parecen no tener fin, empezar a contar las anécdotas más graciosas jamás contadas, las locuras más cuerdas que pudiste crear y hacer real, y ya si eso, las mejores cosas que la vida te dio.
Pero, puede ser, que huyesen al primer problema, al primer monstruo que asomase la cabecita por tus palabras o por tus ojos para saludar a quien tienes ante ti y que pretende conocerte.
Y es que eso es lo que ocurre, entregamos lo bueno, disfrutamos haciéndolo, dando lo mejor que tenemos, lo mejor que sabemos hacerlo.. y cuando empiezan a conocer todo lo que no es tan gustoso, lo que no apetece tantos días ver, entonces desaparecen. 
Se ausentan. ¡Se largan!
Pero eso sí, se han llevado todo lo bueno que quisimos darles. Nos han roto una vez más por dentro mientras se llevan lo más bonito de nosotros mismos, y tú, ahí te quedas, con otro descosido más que enmendar, y con otro desastre más, del que la próxima persona, posiblemente, también huya. 
Por entregar nuestro mejor yo y no dejar que sepan realmente quienes somos.
Por empezar dando lo mejor, y quedándonos, una vez más, para nosotros mismos, los monstruos. 
Y así nos va.


jueves, 12 de junio de 2014

Ojalá alguien que me diga que todo va a ir bien, y creerle.

No puedo soportar verle en ese estatus que no merece, que le mantiene con la mirada triste y perdida cada día... no puede mi corazón mantener la angustia de saber que la mejor persona que la vida me ha dado, vive en mi mundo, y no tiene grandes razones para sonreír. 
Es difícil aceptar que tocan cosas impuestas por situaciones, degenerando en consecuencias que por ningún lado suenan a provechosas.
Cuesta defenderse en el pensamiento de esperanza y prosperidad, que si la vida tiene cosas buenas que me las de ya , que aún faltan dos meses para su cumpleaños, pero que yo, 
le adelanto el regalo.
No necesito grandes cosas para seguir de pie, pero pido a gritos ese brillo que se refleja en mis ojos por verle con una luz esperanzadora. Con ganas de ver el amanecer un día más, que se difuminó con el paso del tiempo, con los daños que trae la edad...

Porque no pido suerte, ni siquiera sorpresas agradables para mi. Pido una vida digna para él y una sonrisa en su cara, más unos silbidos por la mañana tarareando sus canciones favoritas mientras me da los buenos días..

Para mi, su motivo de enfado contra el mundo no reside en tu forma de pensar, o si, ni en tus andares y costumbres, sino en encontrar su trocito de verdad ante tanta mediocridad. Y es que mata la posibilidad de ver tristeza en su cuerpo, me tumba vivírlo en mi rutina.
Te quiero por encima de cualquier cosa de este mundo, por encima de mis sueños y objetivos. Te quiero con mi vida, y con mi alma. Y hasta en mis enojos, en mis malas rachas, siempre quiero que seas , cuando no quiero ver a nadie, la excepción.

sábado, 7 de junio de 2014

Mientras esté aquí no dejarás de oír mi voz...

Hola preciosa mía, ¿Sabes qué?
Me ha ocurrido una cosa muy bonita, he estado en un concurso de microrrelatos, 
¿pero sabes algo más?
¡Estuve como finalista! Si, si, como te cuento... se que ahora mismo estás sonriendo como yo mientras te cuento esto, la gente que allí había me escuchaban , ¡a mi!, mientras leía lo que YO había escrito con el corazón en los dedos... y cuando terminé ese mal rato que supuso leer delante de tantas personas, ¡¡aplaudieron!!
¡Me aplaudían a mi,y a mi escrito!
Fue maravilloso, y yo pensaba en ti, y deseaba llegar a casa súper contenta y que estuvieses aquí esperándome para contártelo... pero un día más, no estabas pequeña... a mi ahora se me inundan los ojos de tu recuerdo, y de tu ausencia, pero estoy cumpliendo mi palabra de contarte todo lo que consigo, porque como bien te dije hace tiempo, cuando consigo algo, cuando llego a una determinada cima, eres tú quien me ha puesto ahí.
Y antes de salir para el concurso te hablé, quizás estabas distraída en ese momento, te decía que estaba muy muy nerviosa, y ahora que lo pienso, hubieses sido la mejor tila... y el mejor abrazo que tanto echo de menos de ti... también te decía que te lo contaría todo al terminar. 
Aún me cuesta tanto hablar contigo, y se que me estás viendo ahora mismo y te enfadarías de la manera que sólo tú sabes conmigo... pero te adoro mi niña preciosa.
                         
  Lo de no olvidarte nunca iba en serio.

Bueno pues lo que te iba diciendo y siempre me desvío, ya me conoces... Estábamos como flanes las tres finalistas de pie, espectantes al fallo del jurado, y de repente, Antonio, descalificó a la tercera finalista, y me quedé YO con la ganadora al lado, sin saberlo claro, cuando quedé segunda, no me enfadé, ni siquiera me entristecí, la verdad, la ganadora se lo merecía y solo pude alegrarme por ella, respiré profundo, sonreí lo mejor que pude y pensé “ya ha pasado...”
He recibido mucho apoyo de la gente que me quiere y les gusto como me comunico a través de las letras, ¿Has visto que cosa más genial y bonita? Eso me llena de muchísima felicidad... Son fundamentales, y dan ánimos cuando más se necesita y además me dicen unas palabras tan bonitas... Algunas veces parezco pesada dando tanto las gracias, pero les estoy muy agradecida. 
Ahora estoy bastante estresada, he hecho muchos exámenes en poco tiempo y me he esforzado mucho, pero aún no he terminado me quedan unos cuantos de días bastante difíciles y cargados de mucho nervio, ya sabes que los llevo fatal... pero mírame pequeña, estoy donde siempre quise estar, ¿me ves? ¡Lo hemos conseguido juntas! He podido volver a estudiar después de todo lo que pasé en su día, y he cumplido un objetivo fundamental que es volver a ellos... ahora nada me puede parar, he vencido miedos y he luchado contra mi misma, sigo en ello, y se que tú seguirás guiándome. Espero que desde donde me estés mirando, estés sintiendo este pulso del corazón al mismo pálpito que el mío. Gracias por seguir en mi, eres fundamental. Y juntas seguiremos recorriendo el camino del que nunca debiste partir... y yo que sigo aquí, lo haré por ti y por mi.

  ¡¡¡¡Te adoro!!!!